miércoles, 31 de julio de 2013

Las bragas de Leticia

     Que en el año 2014 pongamos el grito en el cielo por el color de las bragas de una mujer, a parte de ser soez y de gilipollas, me parece retrógrado total, y lo dice una que anhela ser maruja por el resto de su vida.
     Me estoy acostumbrando demasiado bien a la gran ciudad, hasta en verano me gusta estar aquí. Me quedan dos días para trasladar nuestro campamento a la playa, y no sé por qué me da que voy a echar de menos esto. Hablando de campamento, no puedo dejar de comentar la estúpida actuación de Lucía Etxebarría en el nuevo concurso de la tele. No sé en cuál de sus libros fue en dónde leí la palabra "fascista intelectual" creo que fue en "Beatriz y los cuerpos celestes", y podría aplicarse el cuento, que tía más subnormal, ni un libro más de esta estúpida. Lo siento, pero lo mismo me pasa con Cela, que era un gilipollas (menuda entrada llenita de palabrotas) o el Carlos Ruiz Zafón, que debí ser una de las primeras que leí sus libros, y después le veo en la tele, subidito del todo, creyéndose Cervantes, anda que no habrá escritores por el mundo para encima tener que leer los libros de cuatro mamarrachos.
     La semana pasada tuvimos visita. Vinieron mis primas y tíos. Lo pasamos genial, y mi hija tuvo "Palomitis" durante toda la semana, así que ni nos enteramos que existía. Ramón se va como nosotros el viernes, así que mañana habrá que hacer la despedida. Los vecinos siguen siendo nuestros mejores amigos de la gran urbe. Esta semana hemos dado un paso más en nuestra relación y ya conocemos nuestras respectivas casas. Las niñas son felices juntas y nosotros más.
    Cerrar sin hablar del accidente es casi imposible. Supongo que con el tiempo, como con Atocha, sólo lo recordarán los que allí perdieron a algún ser querido. Lobato es viajero asiduo de ese tren, en otra dirección, pero curvas, las ahí en todos sitios. Y por un momento, me he puesto en la piel de esa mujer, con esa hija, que espera impaciente la llegada de ese padre y marido, al que tanto necesita, al que tanto ama, y al que un "descuido" hizo añicos, no sólo a él, sino a su familia. Hay descuidos que se pagan muy caros.
P.d.: mirar la sillita de bebés que llevan los autobuses urbanos.


P.D2: también en algunas papeleras hay bolsitas para los excrementos de los perros. Todo muy cívico. Y yo, ¿me pregunto? ¿Hay perres pa las mierdas de los perros y no hay perres pa la sanidad o la educación? Todo lo embargado al Bárcenas debería se donado, unos cuántos milloncejos, no solucionarán el problema, pero seguro que ayudarán.

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