jueves, 4 de julio de 2013

La guardiasivil

     Ya soy autoridad. Hoy se ha publicado en el Bopa la Ley de Autoridad Docente. A mí parecer, esta ley sobra, al menos en Asturias. En realidad no sé muy bien qué diferencia hay ahora de antes. Los dos puntos que he encontrado más novedosos son: la presunción de veracidad por parte del profesor (que creo y supongo siempre se le ha dado veracidad al profesorado, igual es que no he vivido situaciones críticas con alumnos), y que tendremos derecho a ser asistidos por el Servicio Jurídico del Principado de Asturias si nos ponen cualquier tipo de demanda, evidentemente, relacionada con el sistema educativo, es decir, que una familia te demande, digo yo. Por mi experiencia que es mínima, (aunque recorrerte colegios distintos cada año te hace ver perspectivas muy distintas, y tener muchas pero muchas experiencias, bien con compañeros (cada año conozco 30 personas nuevas), equipo directivos, padres, alumno...)no deberían darnos autoridad ninguna más que la que tenemos. Y ¿por qué digo esto? porque somos humanos, y cuánto menos poder tengamos (en general) mejor.
     Recordando mi año en el instituto como maestra, viví situaciones que no me gustaron nada, situaciones en las que si hubiesemos sido guardias civiles en vez de maestros o profesores, creo que alguno hubiese empapelado con cadenas y grilletes a más de un alumno. Sé que existen situaciones muy complicadas para compañeros, pero deberían de atajarse de otra forma. Normas claras desde el inicio, mayor atención educativa, menor alumnado por aula, mayor orientación educativa y mucha más relación con las familias, y sobre todo alternativas educativas a alumnos que no quieren estudiar o disruptivos, en dónde seguramente, su entorno sociofamiliar no es el ideal. Pero claro, eso cuesta dinero, mucho dinero, y ¿qué es mejor, gastar o plasmar sobre un papel una ley en dónde se nos da presunción de veracidad como a un policía?.
     Hoy hemos disfrutado de una mañana genial en el parque. Ya tenemos chupi pandi. Soy social por naturaleza, me es imposible ir al parque y no hablar con nadie. Me aburro y tampoco puedo leer porque Adriana acapara toda mi atencíón. Así que he hecho lo que mejor se me da, que es dar la lengua. Ya nos dejamos los juguetes entre tres, recogemos lo que es del otro, y nos entretenemos un ratito solitos, que ese era el oscuro propósito, poder sentar mis posaderas en el banco con el resto de las mamis-niñeras, mientras Adriana y sus amigos juegan a nuestros pies, rebozándose de arena.
     Ayer de nuevo tuvimos visita, esta vez fue Susana y sus aventuras estadounidenses, me encanta esta chica.

   

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