domingo, 29 de noviembre de 2009

Ya estamos en casa

Este finde hemos hecho la mudanza de Javi. El sábado llegué por la mañana a Miranda, y así de calentón decidimos que nos íbamos ese mismo día. Javi lo tenía casi todo empaquetado así que solo era recoger cuatro trastos. Pero claro, como gordos adelgazados (cosa de mi hermana), antes de irnos, teníamos que ir a comer a Haro, y después rumbo a Asturias. Comimos en un bar en la misma plaza del pueblo. De entrada unos entremeses fríos y calientes, ventresca de bonito y unas chuletinas de cordero, no hartos, esto fue lo que nos zampamos de postre, y no para compartir, sino uno para cada uno.
Este era el mío. Profiteroles con chocolate caliente y helado.
Y estas maravillas las de Javi y Ricardo. Milhojas y canutillos con chocolate.

Evidentemente no nos fuimos. Pero como íbamos a irnos, no podíamos ni movernos, así que cambiamos de idea y decidimos irnos, pero directos al sofá. La verdad que en el sofá nos tiramos Ricardo y yo, porque a Javi le entró la vena maruja, y se puso a fregar como un loco, para dejarle impecable el piso a la señora.
De noche, de cañas por Vitoria, que cada día me sorprende y me gusta más. Cenamos en un gallego, con otro postre guarro incluido. Vamos, es que nos pasamos comiendo todo el día, esto de que Javi vuelva, va a ser un peligro, porque podemos volver a hinchar como pelotinas. En fin que hoy madrugamos, y nos pusimos manos a la obra, claro está, después de desayunar chocolate con churros. Llegamos a las tres, con paradita incluida, para almorzar un pinchito de tortilla, y por supuesto, nos fuimos a comer nada más aterrizar. Sopa de marisco, fabada, lubina con queso y tarta de postre. Por dios, somos unos adictos a la comida. Lechuga toda la semana para poder bajar el par de kilos que me cogí en dos días.
Miranda de Ebro: no se como Javi, en un año que lleva allí no ha conocido a casi nadie, bueno sí lo se, porque es un antisocial total que solo se ha dedicado a hacer deporte. El otro día cuando llegué me fui a tomar un café con Ricardo, y resulta que el dueño del bar Ris (o algo así) es de la Felguera, allí el hombre nos contó toda la historia del Centro Asturiano y su posterior desaparición. Mi padre dio un pregón en Miranda de Ebro. Y nuestros vecinos vacacionales, son de Miranda de Ebro. José, otra vez será.
Ya hay nieve. El pantano está seco. Cuando pasamos el negrón, un brazo como loco, hacía el signo de la victoria. Solo el que ha vivido fuera de su tierra, sabe, como se alegra uno cuando vuelve a ella.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que le habremos hecho los asturianos a este madrileño, para que entre en Asturias con el signo de la victoria.... No le sacamos de aqui ni a tiros.

PD: gracias por la dieta, cuando quedamos para la próxima comida ?. Ricar.