lunes, 9 de noviembre de 2009

Catedráticos

El año pasado, una de las primeras personas con las que me topé en el cole fue Felix, al que catalogué en una entrada anterior como "El profesor", porque nos insinuó, no, mejor dicho nos dejó claro, que no era maestro sino profesor. Que conste que luego acabamos queriéndole. Hoy tuve guardia a última así que estaba en la sala de profesores con varias compañeras, y estaban comentando que se jubila un compañero y que le van a hacer una cena. Una de ellas comenta ¿a que no sabéis quién se apuntó?, "El catedrático", contestación unánime:"no fastidies". Y allí comenzó el despiece del "catedrático". Por lo que pude entender, catedrático es de verdad. El problema es que es catedrático de los que lo dice, lo cuenta, te lo recuenta y lo vuelve a contar, tipo las historias de tu nacimiento que se cuentan en todas las comidas familiares. En fin, que de ahí, pasaron a decir que era más de pueblo que las arañas, vamos ya nos entendemos, con mentalidad de pueblo, afirmó otra. Pero lo mejor estaba por llegar. Una compañera de esas maestras de toda la vida a punto de jubilarse, contó su experiencia en la última cena. Por suerte o por desgracia, hubo de sentarse a su lado, y después de comentarle más de tres veces que era catedrático, y hablarle de su cátedra mostrándole las diferencias obvias entre un catedrático y una simple maestrucha, éste, le pregunta, que ella como maestra que es lo que enseña. A lo que ella responde, chico, yo nada, como mucho...palotes.

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