viernes, 6 de noviembre de 2009

Que lo echen

Nos acostumbramos a vivir bien, y nos cuestan los cambios. Palabras textuales de una maestra a una madre: "quiero decirte que en tres días tienes a tu hijo en casa, esto va a peor, contestaciones, malos maneras, lo acaban de expulsar de educación física, es intolerable, no va a la excursión porque la arma, chulo, a chulo no lo hay más, y es intolerable".Ella asiente con resignación, lo sabe, porque es verdad, aquí nadie miente, no puedes seguir el ritmo normal de una clase porque te lo rompe continuamente. Ella aguanta las quejas una tras otra, todos los profesores lo mismo, lo sabe, lo entiende. Pero ¿realmente se creen que no lo sabe?, pero por dios si este es su tercer colegio. Sabe de sobra lo que hay, y lo que tiene en casa, lo aguanta estoica, porque es verdad. Prosigamos, por las buenas se intenta comentar que el chaval viene con informes, que es un alumno que sabemos es de necesidades, intentamos explicar que vamos a comenzar un programa de modificación de conducta, en el que evidentemente, todos, todos, tenemos que participar...parece razonar. Al final se gira hacia la madre y comenta "lo de quitarle la medicación no lo veo bien, mira a ver lo que haces porque esta semana se la bajasteis y mira como está". Hasta aquí hemos llegado ahora además de maestros o profesores, somos médicos, claro.
Sí, en esta sociedad vivimos, en la que le metemos a los niños antipsicóticos, metilfenidato, antidepresivos...y si encima no lo haces...protestan. Deberían de leerse alguno de los prospectos.
O mejor, deberían de mirar algún informe de los riesgos a largo plazo de estos medicamentos en niños...ah...se me olvidaba...como lo van a mirar, si no existen. Si ni siquiera sabemos lo que ocurrirá a medio plazo.
Al final, de antemano se plantea que no va a servir de nada la modificación de conducta y que es muy complicado con tanto profesorado. Mi opinión: que lo echen, a que esperan, que lo echen ya.

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