viernes, 20 de marzo de 2009

Las comidas de los viernes

Cuando trabajaba en la agencia, los viernes, la Mari, nos llevaba a comer. Cuando digo nos llevaba es que nos llevaba, vamos que nos pagaba el taxi, o ponía su coche, y nos pagaba comidas en varios de los mejores restaurantes de Oviedo, debo agradecerle que por primera y única vez, probé el secreto de cerdo. En aquellas comidas principalmente se hablaban de temas varios entre los que destacaban las salidas nocturnas, nos tenemos reído y mucho, la verdad (voy solo a contar lo positivo...) sobre todo los días que íbamos casi casi de doblete a trabajar, y en la comida debíamos disimular, esos viernes sí que eran largos. De entre los que íbamos a aquellas comidas en petit comité, había dos personas fundamentales para mí...
Hoy en día, esas comidas siguen celebrándose, pero sólo asisten mis fundamentales,Bego y Soni, y una tercera (osea yo) cuando puedo. Es la comida de los viernes, un ritual como cualquier otro, algo sagrado. Ya no comemos en restaurantes caros, ya no vamos en taxi (bueno la Bego a veces baja en taxi, jaja), sino caminando, pero no importa, vamos, eso es lo importante. Me hace gracia cuando tengo el lujo de acompañarlas, que solemos ir al mismo bar (bueno menos cuando no me gusta el menú, entonces me dejan elegir), en dónde nos sirve la misma camarera, y compran el cupón al mismo cuponero, pero nunca me canso de estar con la misma gente, estas dos personas que no cambian a medida que pasan los años, en dónde seguimos riéndonos, teniendo conversaciones desde lo más profundo y personal, hasta los más superficial.
Son muchas las personas que conoces y pasan por tu vida, unas sin más pena que gloria, otras de las que no te quieres ni acordar, y otras personas a las que siempre te apetece ver.
Creo que no hubiese aguantado tanto tiempo en Impact si ellas dos no hubiesen estado allí. Nose como ocurría pero fueramos donde fueramos triunfabamos como San Miguel, en fin que son muchas historietas de risas y carcajadas para contar (reitero que solo voy a contar lo bueno).
Chicas, necesitamos recuperar nuestra cena de primavera, y ya que estamos la de verano, otoño e invierno, necesito urgentemente un ataque de risa incontrolado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Soy SS la tía más borde y desagradable del mundo mundial: creo que después de ni se sabe los años rectificar........... QUE ES DE SABIOS, la verdad que con lo de J.P. y su indiscutible parecido a Homer Simpson me partía yo sola.
Bueno cielo que se te echa de menos los viernes ya lo sabes y que te quiero mucho muchísimo también, pero como presta que te le digan... PUES ESO
Un besazo para la Bego aunque no sé yo si lo leerá (que anda en la época de los dinosaurios).