Pasó lo mismo con correr. Al principio todos decían que correr era de cobardes. Estaba como una cabra por salir a correr a cualquier hora. Y ahora, todo el mundo corre. La nueva moda, mujeres que corren, maratones por todos los sitios... Correr ha desbancado al paddel en pijerío. Ahora los pijos corren. Sudan la camiseta. Hasta eso nos quitan. El correr, que es gratis, se ha convertido en la moda de los pijos.
Y aquí nos hayamos, sentados de nuevo frente al portátil, con la duda si poner esto o no de nuevo en funcionamiento. Aún no convencida del todo, sintiéndome superior al resto porque yo, esto lo hago desde hace mucho tiempo, y sintiéndome realmente inferior pensando en que las miles de tonterías que voy a poner pueden volver a ser leídas por muchos, o por los cuatro de casa.
He pasado por fases, la fase de la vergüenza, no quiero que nadie vuelva a leer esto, porque cuando hago algo, siento algo, soy tan tremenda en mis sentimientos que me tiro a la piscina sin agua y de cabeza. La fase del orgullo, cuando realmente escribo algo que pienso me compromete socialmente o me encanta cómo lo he escrito. La fase del odio el blog, no quiero escribir más, la fase de necesito el blog, y poder expresar aquello que me ahoga dentro. Y ahora, mientras estoy escribiendo, estoy en la fase de la duda. Porque el blog, mi blog, mi friki blog, es mío, y lo que es mío, es un compromiso eterno para mí. Soy de las que doy pero también exijo (me perdí el capítulo de pon la otra mejilla). Si me tienes me tendrás siempre, pero si me pierdes, me perderás para siempre (qué profundo no?).
And the question is : ¿Nos querremos para siempre?
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