miércoles, 19 de marzo de 2014

Historia de una interina

Estudié magisterio por pedagogía terapeútica. Cuando terminé mi carrera, año por año, Asturias estaba inmersa en el llamado periodo de transición. Yo ni idea lo que era eso, sólo sabía que no había oposiciones. Así que con 21 años y mi diploma en la mano, me puse a echar curriculums por todos los colegios habidos y por haber, pero como nunca he tenido padrinos, no me llamó ni el tato (normal, mi curriculum ponía poco más que el nombre y mí ansiado título). Así que sin más remedio empecé a echar los curriculums a más sitios. Me llamaron de una agencia de publicidad, para ser becaria y ganar 48.000 pesetas, para los que no se acuerden puedo aclarar que no llega a 300 euros por trabajar de 9 a 2 y de 4 a 8 (año 2003 tampoco hace tanto), encima tenía que quedarme a comer en Oviedo porque no era de allí. De todas formas, como había que trabajar, allí lo hice durante dos años. Como seguían sin convocar oposiciones, me presenté en Murcia. Aprobé (con supuestos prácticos), pero sin experiencia me quedé sin plaza. Como las listas de interinos estaban cerradas me fui al final de la lista, y en dos años no me llamaron. Como había que trabajar, durante esos dos años trabajé en Media Mark. Justo el último año, sacaron oposiciones en Asturias (a las que me presento), y apruebo con un 9,2, pero como tampoco tenía experiencia, no la saco, porque las oposiciones son concurso oposición. Ese año no me llaman para trabajar en Asturias, pero sí en Murcia. Así que dejo Media Markt y persigo mi sueño. Y me planto en Yecla, un pueblo en la Murcia profunda en dónde trabajo muy agradecidamente, un año. Al siguiente, al fin me llaman de Asturias, y me voy a Pola de Allande, en dónde alquilo un piso por la imposibilidad de ir y volver todos los días, al ser un colegio de jornada partida. A partir de ese momento, me echo encima kilómetros por carreteras sinuosas, salir de mi casa a las siete de la mañana y llegar a ella a las siete de la tarde, lugares maravillosos como Tineo o Cangas, se encuentran dentro de mis destinos. No solo trabajo sino que sigo preparándome y estudiando. Haciendo cursos y otras carreras como inglés o actualmente el grado. Vuelven a salir oposiciones y me vuelvo a presentar, vuelvo a sacar un 9,2 (qué casualidad verdad, pues sí, otro 9,2), pero como tampoco tengo la experiencia suficiente, me vuelvo a quedar sin plaza. Después de siete años trabajando en educación (porque yo, llevo toda la vida trabajando), puedo trabajar relativamente cerca de mi casa.
Tengo 35 años, una hija de dos años, y embarazada de otra. Mirando hacia atrás, creo que he hecho lo que se me ha pedido. He estudiado, trabajado en trabajos precarios por cuatro duros, me he formado e intentado mejorar. Pero las oposiciones para mí siempre han sido injustas porque he sacado muy buenas notas que nunca me han servido de nada. Y ahora, que esas notas pueden servirme, me dicen que no voy a poder meterlas en las listas de oposición porque son del periodo transitorio. Y yo me pregunto ¿Qué culpa tuve yo de opositar en ese periodo? Que yo sepa no había otra opción. Que tampoco me va a servir la experiencia, porque sería injusto para los jóvenes.
Sé que los tiempos que corren no son justos para nadie, pero lo que yo tengo, mucho o poco, no me lo ha regalado nadie. Yo también tuve 25 años, y las oportunidades fueron las que fueron, muy pocas e injustas. Y ahora, me dice la señora Consejera que el método de oposiciones que tenemos no es justo, ¿y cómo fue para mí? Y para todos aquellos que ni somos jóvenes ni demasiado viejos, y que nuestro sueldo es el sustento de miles de familias con hijos.
Una opositora ni muy joven, ni muy vieja.
P.D.: todo esto viene a colación de que en Asturias, la señora Consejera, piensa que los interinos nos hemos tocado las narices, durante todos estos años.

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