Mi suegra como buena gallega, parió a sus tres hijos en su tierra natal. Poco antes de dar a luz, se iba y poco después venía, así se aseguraba que sus hijos fueran galleguiños. Parte de la familia de Lobato sigue residiendo en Vigo, entre ellas, una tía, a la cual a partir de ahora la llamaré "manitas de oro". Existen personas con gusto, que con un trapo te hacen un Gucci, y personas como yo, en dónde un Gucci parecería un trapo. En fin, que nos había preparado un ajuar para nuestra Adriana, así que hace un par de fines de semana nos plantamos a por ello. Hacia tres años que había estado en Vigo, sin embargo en aquella ocación íbamos de viaje de estudios con los
chaval@s de Pola de Allande y tampoco pudims ver mucho. Esta vez además de conocer al resto de la familia de Lobato, descubrí Vigo.
Solo mirad la presentación del ajuar.

Así quedó colocadino dentro del armario de Adriana.

Casi, casi tengo de todo. Aquí no se ve, pero también incluía toallas, sábanas, mantas...

A la vuelta paradita en Puebla de Sanabria, en dónde comimos estupendamente, y la verdad, que el pueblín requiere de una paradina porque es precioso.

P.D.: solo me queda estar agradecida.
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