El otro día escribí esta entrada, pero no se que le pasaba a mi blogger que no me dejaba subir fotos, al fin conseguí subir solo tres, que son los de la entrada Ensaimada, pero hoy os cuelgo el periplo:
Eso es lo que nos acabamos de comer de postre, eso sí, como buenos "gordis", estaba rellena de chocolate.
Acabamos de llegar a casa, han sido unas mini vacaciones, pero exprimidas al máximo.
El tiempo no daba buenas predicciones, así que no nos planteamos unas vacaciones de playa sino de conocer todos y cada uno de los rincones de la isla, y casi, casi, lo logramos.
Llegamos el jueves y recogimos nuestro flamante coche, que para nuestra sorpresa, era nuevín del todo, apenas 11 kilómetros, al final de nuestro periplo lo dejamos con 715.
Pusimos rumbo al Guiri hotel, hotel Belvedere, un hotelito de los años 70 que en eso se quedó en los 70, pero para lo que nosotros lo íbamos a usar, fue perfecto. Lo mejor de todo la piscina, aunque hacía demasiado frío para que los españolitos nos bañásemos, digo los españolitos, porque los guiris estaban todos dentro. Me hizo gracia, que el hotel fuese tipo a los hoteles de Santo Domingo, con tu pulserita de todo incluido, actuaciones nocturnas (que no vimos ni una), y lleno, pero lleno hasta la bandera de guiris, y muchos de ellos, con ganas de fiesta.
La tarde de llegada nos dedicamos a ver Palma, precioso, me sorprendió un montón, no me imaginaba que fuese tan bonito. La catedral es una pasada, nada que enviar a Notre Damme. Encima nada caro, dos cañitas en una terraza del centro 3,60. No debeis perderos el mixto de la Botica en la rambla de los Duques de Palma, muy típico. Recorrimos casi toda la ciudad, encontrando procesiones, y no mucha gente, cosa que nos sorprendió y que lo seguiría haciendo a medida que pasaron los días. Las callejuelas estrechas y cuidadas de la ciudad hacen de los paseos una delicia.
Al día siguiente, desayunamos genial en el buffete libre, que como siempre, al ser buffete, parece que no comemos en casa, así que le dimos a todo, desde huevos con ketchup y salchichas hasta llegar a los croassans. Después de coger fuerzas, pusimos rumbo a recorrer la isla. Valdemossa, precioso pueblín en la montaña,Soller, Pollenca, hasta llegar a la famosa playa de Formentor, donde aquí el tiempo no nos dio tregua. Probamos el agua en el Port de Formentor, eso sí solo metí los pies (no me deja subir la foto). Comida en la playita, un poco de pescaito frito, ay, hay cosas que no las paga el dinero.
Vuelta por la Albufera, con una playa preciosa. El Port de PortoCristo, es digno de visitar.Y vuelta a Palma por Manacor, eso sí, no ví a Nadal.
Al día siguiente, el tiempo amaneció mucho mejor, así que decidimos ir a conocer las calitas de Mallorca, eso sí, antes nos fuimos a conocer Antrax y Esporles, el último rincón suroeste que nos quedaba por visitar.
Las mejores calas de Mallorca las encontramos en el sureste de la isla. Si vais, no dejeis de visitar Cala Esmeralda, Cala Ferrera y Cala Serena. Allí nos comimos un super bocata de tipical hispanis (chorizo) tiradillos en la toalla frente a un mar azul turquesa precioso.
Vuelta al hotel, cenita en un italiano con unas vistas estupendas y sin darnos cuenta se terminaron estos tres maravillosos días.
Y como no, ya solo tengo en mente las siguientes...Cerdeña.
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