jueves, 18 de junio de 2009

Gracias

Hoy hemos acabado el curso. Se han ido los alumnos. Hemos tenido que despedirnos. Otro año más, otro sitio, otra gente, otros niños. He estado leyendo la entrada que escribí el año pasado el día que acabé el curso en Yecla, y el sentimiento es muy parecido. Como dije hace un año, siento tristeza. El balance de este año ha sido bastante bueno en general, quizás la parte negativa, fuese en relación con la salud (poco sueño, alergias que en mi vida había tenido...). Lo mejor que me llevo las experiencias con mis alumnos, haberles conocido y que me permitiesen formar parte de su vida durante estos diez meses. Y como en mi casa me han enseñado que de bien nacidos es ser agradecidos eso voy a hacer. En primer lugar, en el pueblo me he sentido como en casa y eso se lo debo a Elo (la dependienta del día) que nos trata estupendamente, a Conchita, mi casera y estanquera (que desde que deje de fumar la veo menos), a Luismi, el socio de la Conchi y dueño de la tienda más mona de todo Pola (El mirador), a Nieves, mi médica, que me ha aguantado todos estos meses, a Maravi, la sustituta de Nieves (gracias a ella me operaron en un santiamén la variz) y a mi policía local favorito, aunque al principio lo odie porque me puso una multa. En cuanto al cole, les doy las gracias a todos y a cada una de las personas que han trabajado conmigo, porque aunque no con todos ha sido estupendo, de cada uno de ellos he aprendido algo. A nivel personal decir, que gracias al equipo directivo he podido realizar libremente mi trabajo sin ningún tipo de presión, que nunca he recibido un no, o un no tajante por respuesta, en definitiva, que Mariví nos lo puso fácil, y es de agradecer. A mi jefa de estudios Adi, agradecerle que sea una más de nosotros, que eso sí que no es fácil, que ha sabido llevar la jefatura como pocos hubiesen sabido, así que solo por eso ya vale un huevo. A Loli, la cocinera, que no nos ha dejado adelgazar, dándonos algún que otro capricho. A Martín, que ha hecho que las horas de comedor sean de lo más amenas. A Félix, que ha sido la nota original del centro, sin él hubiese sido muy aburrido. A Rocio, que siempre hace su trabajo con una sonrisa y eso es de agradecer. A Nuria, mi compañera, mi equipo, la que me ha calmado y me ha tendido siempre su mano, con la que he trabajado codo con codo y siempre hemos salido reforzadas, mi aliada, mi amiga. Y por último, mi Olvido, simplemente no concibo Pola de Allande sin ella, y es a la que más tengo que agradecer, pero si me pongo a hacer una lista sería interminable, así que simplemente le diré gracias.
Vale ahora dejemos atrás este dramatismo y comencemos por la semana.
El miércoles le fuimos a poner velas a San Antonio. Corre el rumor en Pola que quien pone velas a ese santo aprueba la oposición, en fin, que allí que nos fuimos, Olvido, Nuria y yo, con diez velas na menos. Pedimos por todos aquellos conocidos que queremos y nos caen bien, como es el caso de mi Yaiza (que cada día la quiero más, ella sabe que es así y el porque, vamos porque tengo un tesoro de amiga, que a propósito este año saca la plaza porque es el año YOY (year of Yaiza)). Bueno el caso era no estudiar y pasearnos, así que cuando bajamos nos encontramos con Luismi, y nos contó la verdadera historia, palabras textuales:"San Antonio de to la vida ye pa casase, allí iban las mozas casaderas a poner una vela y se casaban, así que vosotras si pusisteis diez vais directas a la iglesia", de momento habrá que encontrar con quién (pensé yo).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Ruth

Parece que fue ayer cuando nos conocimos dando aquel paseo en Pola junto a Pablo, Nuria y Nani. Empezamos a hablar recién llegadas a aquella localidad donde hemos ejercido de maestras durante este curso. El comienzo para mí fue algo duro porque el desempeño de un cargo no te lo enseñan en la escuela de Magisterio y desde el primer momento quise que todo fuera bien. Todos vosotr@s, incluida tú, cooperasteis para que todo fuera así porque si no fuera por vuestro buen carácter y buena disposición todo habría sido diferente. Y luego llegaron los viajes, a Roma, a Madrid... Fue genial. Y ahora, toca despedirse, pero quizá sea por poco tiempo. Quién sabe si no volveremos a coincidir en éste u otro cole. Ha sido un placer trabajar contigo. Tu sentido del humor siempre tan a punto para despertarnos a todos una sonrisa e incluso carcajadas. Y tus niños, estoy segura de que te recordarán con muchísimo cariño porque has dejado huella en ellos.

Espero que tengas mucha suerte en las oposiciones. Ya me contarás.

Un abrazo. A.