viernes, 10 de abril de 2009

Redimiendo pecados




Ayer en Logroño vimos las procesiones. En concreto dos, de dos cristo (no se cuales). No recordaba cuantos años hacia que no veía una, creo recordar vagamente, hace años, cuando era niña, en Pola las había (es que no se si las sigue habiendo), y como divertimento nos íbamos detrás de ellas por todo el pueblo. La diferencia entre las procesiones del Norte y del Sur son notables. Aquí en el norte, prima la solemnidad, el silencio roto por los tambores o trompetas. En el Sur son mas alegres, cierto que también hay de todo pero solo allí he visto bailar (digno de ver) a las Vírgenes, las cantan, las gritan al paso. No me declino ni por una ni por otra, porque no me gustan ni la una ni la otra, vamos lo que no me gusta es la exaltación de la fe. Recordé a una señora que llamó a la radio y contó que su hijo jugaba a baloncesto y que se había ido a Estados Unidos. Al año siguiente invitó a unos amigos y a sus madres a venir a España. Eran de Louisiana. Cuando llegaron, las señoras salieron a dar una vuelta y a los cinco minutos volvieron como locas, asustadísimas, gritando que el kukusklan campaba a sus anchas por España.
Por otra parte, me alegré de ver, que entre tanto caperucho, asomaban ojos de mujeres. Pero creo que ninguna portaba a los cristos. ¿Es que no podrá una mujer ser costalera? Ya os doy yo la respuesta, sí, porque lo acabo de mirar en internet, hay mujeres costaleras en Lepe, Cartagena..pero lo que no se debe permitir, es la mezcla, es decir, que haya costaleros y costaleras debajo un mismo cristo o virgen. Cosa que no entiendo, porque fuerza y altura, algunas tenemos, y no lo digo por mí, porque puede dar fe Ricardo que no puedo ni abrir un tapón de una botella de agua.
En fin que además de ver las procesiones, vimos otra cosa que no debes de dejar de ver si vas a Logroño, el barrio del Laurel, vino, vino y pinchos, pinchos, y aquí, sí que está permitida la mezcla.

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