He llamado a mi compañero Pepe, para que me viniese a quitar el pájaro de la terraza, y reitero, lo que me pasa a mí no le pasa a nadie, os cuento. Ayer, cuando vi el pájaro cerre las cortinas y la persiana porque me moría de asco, así que cuando llegó hoy Pepe, ya estaba preparada con el recogedor y la bolsa. Yo esperaba detrás de la puerta, mientras Pepe abría la ventana, y flipad, el pájaro ya no estaba, no había pájaro.
P.D.: tuve que invitar a Pepe a una caña.
P.D.: toda la noche soñando con el pájaro.
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