lunes, 28 de enero de 2008

El arte de leer

Ayer leí esto en un blog que asiduamente leo y me pareció muy interesante así que aquí os lo muestro:
"Es posible que los padres del niño fueran lectores, voraces lectores incluso, cuando eran niños, adolescentes o jóvenes, pero luego llegaron tantas obligaciones de golpe, laborales, familiares, tantas preocupaciones, tantos créditos, hipotecas, impuestos. Se hicieron adultos y ya «no tengo ni tiempo para leer». Uno llega tan cansado a casa, después de bregar todo el día con problemas, jefes, compañeros o clientes, mezquindades y atascos de tráfico, que con lo único que sueña es con tumbarse, literalmente, en el sofá, y darle al mando de la tele. ¿De dónde sacar tiempo para leer? «Desde el momento en que se plantea el problema del tiempo para leer, es que no se tienen ganas», nos dice Pennac, quizá con excesiva contundencia. E insiste: «Nadie tiene jamás tiempo para leer, la vida es un obstáculo permanente para la lectura. El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo para vivir. ¿Quién tiene tiempo de estar enamorado? Pero ¿se ha visto alguna vez que un enamorado no encuentre tiempo para amar? La lectura es como el amor, una manera de ser. El problema es si me regalo o no la dicha de ser lector»".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Comentario: muy buen artículo, pero los que trabajamos más de ocho horas diarias y llegamos a casa después de las 10 de la noche en muchas ocasiones lo único que nos apetece es leer el libro de las sábanas blancas. Muchos besos. Rebeca