Evidentemente la sudada ha sido tremenda, así que una vez coronado, debíamos de retratarnos para que nos creyesen. Como observáis en la foto ya no llevamos puestos los abrigos.
Hemos tardado una hora entre subir y bajar, y como no he quedado conforme, cuando me iba para casa me he encontrado caminando a mi vecina Mª Ángeles y me he reenganchado a su pelotón, casi me muero y para recargar energías nos hemos ido a tomar una napolitana de chocolate y un cafecito. Mañana me voy al monte Arabí, vamos que esta semana me ha dado por ser deportista esperemos que me dure más que cuando me dio por volver a sacarme el bono de la piscina que aún me quedan 14 y lo peor...que era de 15.
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