300 curas austriacos, han llamado a la rebelión. Se han cansado de seguir con el arcaísmo eclesiástico, con ese olor a rancio de hace siglos, con esa hipocresía barata, y han planteado una reforma, que como digo, está poniendo muy nerviosos a esos que visten de morado, o a ese que va de blanco inmaculado tipo virgen, pero que sin embargo fue nazi. Tanto es así, que "ese que va de blanco" ayer en la misa de Pascua, tuvo que llamar al orden, viendo como se tambalean esos principios que niegan derechos a muchos, como por ejemplo a las mujeres. Uyy, la iglesia y sus moraditos, cada vez más, están en la cuerda floja. Cada día más, la sociedad pide a gritos una reforma eclesiástica, y como yo de noche, parece que usan tapones Noton, no solo para dormir, sino para pasear por los maravillosos jardines que "el de blanco", tiene en su mini pisito de treinta metros, es decir, el vaticano.
Bueno, aquí os dejo el texto traducido (porque estaba en alemán, ojo, aunque así lo podáis pensar, dado mi poliglotismo, no lo he traducido yo).
Llamamiento a la desobediencia.
El rechazo de Roma a una reforma de la Iglesia, esperada desde hace mucho tiempo, y la inactividad de nuestros obispos, no sólo no nos permiten sino que nos obligan a seguir a nuestra conciencia y actuar de forma independiente. Nosotros, sacerdotes, queremos establecer, en el futuro, los signos siguientes:
1. Rezaremos, en el futuro, en todas las misas, una oración por la reforma de la Iglesia. Tomaremos en serio la palabra de la Biblia: pedid y recibiréis. Ante Dios, existe la libertad de expresión.
2. No rechazaremos, en principio, la Eucaristía a los fieles de buena voluntad. Esto se aplica especialmente a los divorciados con segundo matrimonio, a los miembros de otras iglesias cristianas y, en algunos casos, también a los católicos que han abandonado la Iglesia.
3. Evitaremos celebrar, en la medida de lo posible, los domingos y días de fiesta, más de una Misa, o de encargarla a sacerdotes de paso o no residentes. Es mejor una liturgia de la Palabra organizada localmente que las tournées litúrgicas.
4. En el futuro, consideraremos celebrar una liturgia de la Palabra con distribución de la comunión como una «Eucaristía sin sacerdote», y así la llamaremos. De esta forma, cumpliremos nuestra obligación dominical en tiempos de escasez de sacerdotes.
5. Rechazaremos también la prohibición de predicar establecida para laicos competentes y cualificados y para profesoras de religión. Especialmente en tiempos difíciles, es necesario anunciar la palabra de Dios.
6. Nos comprometeremos a que cada parroquia tenga su propia cabeza responsable: hombre o mujer, casado o soltero, a tiempo completo o parcial. Esto, sin embargo, no se hará por medio de fusiones de parroquias, sino mediante un nuevo modelo de sacerdote.
7. Por eso, vamos a aprovechar todas las oportunidades para manifestarnos públicamente a favor de la ordenación de mujeres y de personas casadas. Los vemos como compañeras y compañeros bienvenidos al servicio pastoral.
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