Tengo un vecino que cada vez que le veo me dan ganas de comerlo. No me entendais mal, mi vecino tiene dos meses, y va a ser mi futuro yerno o al menos, eso decimos su madre y yo.
La vida en comunidad, de momento, me encanta. En mi misma planta, entre otros, viven los padres de mi vecino guapetón, al que su madre llama "Falete", ya que sus "papos" crecen cada día más. Ambos son maestros como yo, y entre su baja y la mía, disfrutamos ambas del pequeño. No veais lo que se aprende. Eso sí, como digo yo, está todo el día con la teta fuera. Eso tiene el amamante. Así que voy mentalizándome de lo que ocurrirá dentro de unos meses, y voy dejando atrás los pocos pudores que me quedan. No es que quiera exhibir mis pechos cada dos por tres, pero bien sabe que no me importará dar de mamar a mi hija cuando sea necesario y en el lugar que necesite.
La semana pasada, cenamos en casa de otros vecinos. Desde que llegamos al piso, siempre han estado muy pendientes de nosotros, ofreciéndonos siempre que fue posible su ayuda, trayéndonos bizcochos riquísimos, y desde hce unas semanas Lobato y J. juegan a paddel todos los martes y ella y yo paseamos la finlandesa todas las tardes.
En el Alimerka de mi calle ya soy como de casa, conozco a la charcutera desde hace años, y la cajera está de las mismas semanas que yo, y eso une mucho, que si qué ecografía te han hecho, que si ya has hecho la prueba de la glucosa, que si...
Desde la librería del barrio, mando todas las semanas la baja, así que claro, entre que pasa y no pasa el fax, te da tiempo a charlar, casualidades de la vida, es de columbiello.
El otro día fui a hacer la prueba de la glucosa, que consiste en tomarte un bote naranja, que sabe super azucarado, y sentarte en una silla durante una hora, sin moverte, y luego te sacan sangre. Bien, debíamos de ser allí unas ocho o nueve embarazadas. Como no, comienzo a hablar con la chica de al lado, sale de cuentas el 21 de enero y yo el 24, por lo que la conversación comienza a animarse, eso sí, entre embarazadas solo se habla de eso, del embarazo, parto y demás. Casualidades de la vida, trabaja con la madre del "pequeño falete".
Siempre he dicho que el mundo no es un pañuelo, es un klinex y mi barrio lo confirma.
La gente me pregunta que si me aburro, ¿aburrirme? ¿aburrirme por no trabajar? Jeje.
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