El mejor recuerdo que tengo del aula de Pola de Allande era ella. La llamaré "alegría". Todos los días llegaba con una sonrisa, todos los días nos hacía reir, era la alegría de la huerta, la que nos animaba con su sola presencia. Hace dos años se puso enferma. Nuria y yo fuimos a verla a Villablino, de dónde era, pasamos una tarde entrañable. Nos escribia cartas y más cartas, nos hacía miles de dibujos. La postal que me envió para la boda la guardo como oro en paño. El 5 de septiembre recibí su última carta. "Alegría" se fue así, con su alegría, sin enterarse, sin sufrir.
Siempre me alegrará pensar en ella, siempre me reiré pensando en ella, es así, como quiero recordarla.
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