Es más, yo incluso preferí que Constantino Rebustiello, el corresponsal de La Nueva España en Pajares, que era un fenómeno, fuese un tiempo a Murcia para que enseñase a los corresponsales de línea cómo había que trabajar. Al mes o así vino y me dijo: "Eugenio, con éstos no hay nada que hacer, son unos vivalavirgen" (Entrevista a Eugenio de Rioja).
Tengo una imagen lejana de mi abuelo, aunque creo que se la ha montado mi cerebro, a base de escuchar historias nuestras. Como lo que cuenta mi abuela, que me aguantó a mi más que a sus hijos, que cada vez que iba al hospital me traía peines, y yo me pasaba horas peinándolo. Se murió cuando yo tenía dos años, pero no su recuerdo, porque siempre se ha hablado de mi abuelo. No solo la familia, sino un montón de personas recuerdan a mi abuelo. Y me asombra, que después de casi treinta años fallecido, aún se siga haciendo. Lo que me llena de orgullo.
"De nuestro corresponsal" es el título del libro que mi padre le dedicó a mi abuelo, no hay mejor manero de recordar a una persona que recopilar su vida, y mi padre lo hizo, recuperó lo que para él fue su vida, sus reportajes. Creo que si mi abuelo viviese estaría muy orgulloso de mi padre, y no solo por el libro, o por su trayectoria profesional, sino por la persona que es.Y cómo no, detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer. Ninguno seríamos lo que hoy somos, si no hubiésemos tenido a mi abuela. La que nos ha cuidado, querido, protegido, mimado y educado. Ay gueli, te quiero mucho.
P.D.: prometo una entrada dedicada a mi abuelo, y una foto, para que podais ver lo guapo que éra. Muchos dicen que se parecía a Paul Newman.

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