El domingo jugué por primera vez al paddel. Ya que tenemos pista en casa y que siempre está vacía, decidimos que la estrenaríamos y así haríamos algo de deporte. Soy mala alumna. Muy mala, me explico. Juego al tenis, pero no tenía ni idea de paddel. Lobato me da las explicaciones básicas y comenzamos. No es que lo hiciese mal, pero soy acelerada, no escucho las indicaciones, porque las doy por sabidas, cuando en realidad no tengo ni idea. Además estaba poniéndome nerviosa, viendo como nuestros vecinos nos espiaban desde la ventana, que digo espiaban, de forma descarada nos observaban. Lo entiendo, yo también lo haría, no debemos olvidarnos que el gen cotilla está dentro del adn español. En fin, que terminamos 7-6 (ahí lo dejamos que para la primera vez fue suficiente) a favor de Lobato, no está mal para ser mi primera vez, cosa que le recordé durante varios minutos, a lo que me contestó que en el punto dos había dejado de jugar al paddel para jugar al tenis, que sino no daría una...en fin, habrá una próxima vez.
P.D: No tengo buen perder. Pero también debo decir a mi favor, que con los años me he vuelto menos de todo. Menos orgullosa, menos competitiva y... más flexible.
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