miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ponte un diente negro

Siete, nueve y diez son los años de tres hermanos de mi cole. Tres hermanos que seguramente han aprendido más de la crueldad de la vida, de lo que muchos en cuarenta. Su padre muere hace más de cinco años. Madre extranjera, por lo que se encuentra sola. Familia política con la que no tiene trato. Hasta aquí, muchas historias pueden parecérsele, lo que la hace distinta, es que esa mujer, esa madre, tiene cáncer. Se da una sesión semanal de quimio, que la deja agotada, sin fuerzas. Tres niños que prácticamente se cuidan solos. La mayor hace la cena, el mediano viste al pequeño, por eso, a veces, los pantalones vienen del revés o las camisetas no han pasado por esa máquina que lava la ropa en muchos días. Es injusta, la vida es muy injusta. Y lo único que podemos hacer es intentar no dar guerra, intentar ayudar. Aún y todo, los deberes vienen hechos, sabemos por F. que todas las tardes van a particulares. Sabemos que cualquier ayuda es buena así que cuando el pequeño llega por la mañana, le doy un repasillo a cara y manos y nos peinamos con un super peine cortesía del hotel preciados, con el que nos volvemos inmensamente más guapos, y nos reimos mientras hacemos peinados a lo Llongueras. Otros, con infinita paciencia, pierden parte de su tiempo libre, en intentar poner al día la lectura y la escritura. Algunos rematan pantalones, u otros regalan libretas. Lo mejor, es que hoy uno de mis compañeros en el coche me dice: "cierra los ojos, ¿a que no adivinas que es esto?", el pobre, había ido a comprar un bote enorme de colonia, eso sí, de paisanos. Así que a partir de ahora, encima de ser inmensamente más guapos, oleremos a paisano.
P.D.: cuando ves niños que no saben reír, porque no tienen motivos para hacerlo, es fundamental, que nos pongamos la nariz de payasos, y pensemos que hay cosas mucho más preocupantes en este mundo, que no saber leer ni escribir.
P.D2: Truco para hacer reir a un niño a carcajadas: Paso 1: recortar un trocito de papel del tamaño de una uña. Paso2: Pintarlo con el lapicero hasta que quede de un gris oscuro. Paso 3: chuparlo por la parte no pintada, y pegarlo en uno de nuestros paletos. Paso 4: ponernos delante del niño y empezar a hablarle y sonreírle. Paso 5: escojonarnos de la risa.
P.D3: no se porqué, pero muchos de los niños del colegio me llaman Ruchh, deben creerse que soy profe de inglés (evidentemente es por mi acento americano total), e intentan poner el acento correcto y evidentemente Ruth en inglés se pronuncia Ruchh. Así que ya me he y han bautizado con el sobrenombre, y las zor...de mis compañeras a voz y en grito por todo el colegio Ruchh, ruchh, ruch. Claro que también hay Rochh, Pilichh, o Xoxhete que es mucho peor (encima siendo paisano).
P.D4: Yaiza te acuerdas del diente negro en clase de inglés, jaa,jaa, ay que de solo recordar me parto.
Ay, que bueno es reirse, y sobre todo, reirse de uno mismo. ¿cuántas veces te ríes al día?
Ponte un diente negro o pónselo a alguien, porque ya sabemos, que el orden de los factores no altera el producto.

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