El mundo es un lugar enorme, y cada día más, me apasiona ir descubriéndolo. Este año las vacaciones han sido intensas, y eso, me encanta. Comenzamos el viaje con parada en Salamanca, precioso, la plaza mayor, las catedrales, la casa de las conchas, el ambiente nocturno, la tuna... Anécdota: en el hotel se nos estropeó el aire acondicionado, y cuando volvimos por la noche, teníamos una bandejita con uvas, pastas y una botellita de agua, solamente por el detalle, diré que el hotel era el Trip.
El paseo nocturno me encantó, la gente sentada en el suelo de la plaza con la tuna de banda sonora fue una delicia.

Al día siguiente tomamos rumbo Lisboa. La bella Lisboa, su decadencia, sus contrastes, sus tranvías, sus colinas, todo me atrae, sobre todo que para los Españoles es barato, y eso, ya es mucho.

Anécdota: encontramos a mi amiga Carolina y su marido, encima se alojaban en el mismo hotel. Claro está, aprovechamos para cenar el Rey dos Frangos.

Una de las mejores cosas de las que difrutamos en Lisboa, y de sus 40 grados a la sombra, fue la piscina del hotel. Además sin saberlo cuando lo reservamos, participábamos del Executive Lounge Club. Resulta que los húespedes que estábamos de la planta 20 a la 24, teníamos el desayuno buffet en la última planta, con unas vistas estupendas, aperitivos y bebidas gratis durante todo el día. Vamos, que estuvimos de lujo. Hotel Corinthia, el único inconveniente, es que estaba alejado del centro, pero teníamos el metro justo al lado.

Para mí el mirador de la Señora do Monte, tiene una de las mejores vistas de Lisboa. También cruzamos el Tajo, nos fuimos a Cacilhas. Comimos doce sardinas con patatas cocidas, ensalada y dos cervezas, por el módico precio de 9,60.

Como no, nos fuimos a Belén a comer los famosos pastelitos. Así cogí tres kilitos...

Después de recorrernos Lisboa y perdernos por el barrio Alto, decidimos ir a conocer Erice, un pueblito que nos había recomendado mi padre, en dónde no había puerto, y los barcos los subían hasta el pueblo con grúas y bueyes. En fin, que después de perdernos tres veces, y una hora de viaje, llegamos al pueblo. Lo primero, irnos al puerto, lo que nos encontramos fue un puerto en condiciones, y en ningún lugar vimos a los bueyes, así que nos fuimos a turismo. Al preguntar por las grúas y demás, la señora nos dijo lo siguiente:"oh, eso se hacía hace muchos, muchos años". Claro, mi padre debió ir en el 92 (y yo con él pero no me acuerdo).
Después de cinco días en Lisboa, nos entró el atacón de irnos un día antes (temas de horarios de aviones y madrugar). Al final decidimos que el destino fuese Mérida. Por suerte nos devolvieron el dinero de la última noche, y con ello pagamos con creces el hotel Zeus, un hotelito que en decoración se quedó en los años 70, pero cuya piscina y parking gratuito nos animó muchísimo. Hoy en día la joya de internet hace que puedas modificar tus planes en cualquier lugar. De camino a Mérida, paramos en Évora, un pueblo famoso por su templo de Diana.
Mérida nos fascinó, en cada lugar tienes algo que ver, te sientes parte de la historia, además se representaba Lisístrata, con Paco León al frente, pero sin entradas. Sin embargo, nos dijeron que a las siete abrían la taquilla, y quizás sobraran alguna entrada, así que allí nos pusimos. Y por suerte tuvimos entradas, pero eso sí, arriba del todo, en la roca original, sin asiento ni nada, es más nos dijeron que la gente llevaba cojines. Nosotros no teníamos, pero nos llevamos la toalla de playa, gracias que se nos ocurrió, porque las piedrecitas te dejaban el c... roto. Me encantó la obra, me reí de lo lindo. Además estabamos rodeados de un grupo de marujillas de pueblo, con sus bocatas, sus pipas, vamos tipo sálvame, al final de la obra ya sabían toda nuestra vida.

Aquí una foto del teatro de día para que veais que es una maravilla. Merece la pena, aunque estuviésemos a 45 grados a la sombra. La piscina del Zeus me vino más que bien.

Al día siguiente camino de Madrid, a coger el vuelo destino: París, "Olalaaa".

Me encantó, no me pudo gustar más. La última vez que fui había sido hace 15 años, de viaje de estudios, y recordaba algo, pero vagamente, ya que lo que más recuerdo de aquel viaje, es la habitación de los hoteles con cervecitas y demás (teníendo en cuenta que luego fuimos a Amsterdam). Las vistas de la torre eiffel desde la plaza de Trocadero son impresionantes, el echo de subir hasta arriba pone a prueba tu vértigo y tu claustrofobia, pero las vistas son realmente alucinantes.

Exprimimos los días a tope, caminamos hasta que nos dolían las piernas. Estábamos en un hotelito en la calle La Fayete, a cinco minutos caminando de la ópera (hotel Montholon), recomendado por mi amiga Lucía, francesa de adopción. Entramos en el Louvre, eso sí, el miércoles por la tarde que hacen descuento, ya que mi carné de teacher internacional, no me sirvió de nada en Francia.

Nos fuimos a Versalles, paseamos por sus maravillosos jardines, y recorrimos el palacio del que Maria Antonieta tuvo que huir por puertas secretas.

Cuando fui de viaje de estudios, estuvimos en Versalles, pero no pudimos entrar porque estaba cerrado.

Nos recorrimos el cementerio de Montmatre, esperando que se nos apareciese un muerto viviente, pero el único al que encontré, está vivito y coleando. Vimos la tumba de Alejandro Dumas.

Visitamos el Sacre Cor (no se si se escribe así), Notredam, comimos en el barri latino unos mejillones, paseamos en barco por el Sena...Para los que vayan a París, comentarles que las bebidas o cafés son carísimos, pero se puede comer y cenar fuera por poco más de diez euros ¿como? muy fácil, lo que te sube el precio son las bebidas. Así que Lucía, me dijo que los parisinos pedían un "Cagaf do" (evidentemente no se escribe así, lo pongo como se pronuncia), lo que viene a ser una jarra de agua del grifo. Que no os dé apuro, porque lo hace todo el día, así que en cualquier italiano te comes un par de pizzas, lasañas o lo que quieras más un cagaf do por 20 euros dos. Menús el barrio latino lo mismo, ojito que en el menú no incluyen las bebidas, así que ya sabéis, un cagaf do.
Como no, aquí os dejo lo próximo que se llevará en la próxima pasarela de París.

Y por último vuelta a Madrid, y de allí a la querida patria. Cansados pero felices por haber conocido una pequeño trocito del gran pastelito en el que vivimos.
P.D.: voy a intentar buscar mi diario en dónde escribí mi periplo en París hace 15 años.
P.D2.: agradecerle a Lobato lo bien que me lo hizo pasar estas vacaciones, fueron unas vacaciones 10.
1 comentario:
Hola que tal, muy buenas las fotos del super viaje veo que lo pasasteis como los crios y disfrutasteis mucho me gusta la foto de las super gafas parisinas eso es marcar tendencia.besitos
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