jueves, 29 de octubre de 2009

Vuelta a los 15

Soy nueva en el instituto, pero sinceramente es como una vuelta a los 15. Recuerdo a mucha gente cada vez que entro, recuerdo el fumar a escondidas, el estar enamorada todo el día, el viaje de estudios... sobre todo cada vez que veo a Manolo (mi ex profesor), aunque claro, en esta parte es cuando vuelvo a la tierra y pienso en la suerte que tengo por no tener exámenes. El único cambio radical es que ahora me siento en la sala de profesores y soy yo la que de vez en cuando tiro el tizómetro y no Sira, porque de otra manera me siento igual, aunque haya cumplido los treinta.
Mi golfista profesional, me dice que ahora lo que está de moda, dentro del mundo revolucionario del instituto, es decir, de los vagos profesionales y rompedores de clase, es escuchar Skape o algo así, pero yo le digo que con Melendi, creo que me basta.
De momento me encuentro cómoda entre adolescentes o pre adolescentes, me recuerdan muchas cosas de mí misma que creía tener superada y ni de coña. Están todos enamorados, con ganas de no hacer nada y a la vez de comerse el mundo, se quejan de todo y por todo, piensan que todo es más fácil cuando eres mayor...que equivocados están o estábamos. El otro día me comentaron en clase que son adolescentes maduros...les dije que era imposible, porque yo, soy la adolescente madura, jaaa.
Ha sido el cumpleaños de uno de mis alumnos, mi golfista profesional, le ha traído libretas y bolígrafos, teniendo en cuenta que es el más malo de la clase, y que le encanta su papel, es un punto muy fuerte a su favor. Yo le he comprado "La historia interminable", espero poder leerla durante el curso. Mi Adrián2 (esto lo entenderá Virtu), está alucinado con los libros de fantasía, ha leído 57 (muchos adultos ni si quiera se han acercado a esta cantidad), quiere ser programador de videojuegos, y siempre elige al malo, porque tiene mucha mejor caracterización que los buenos.
En el instituto hacen un concurso literario, como siempre al frente, personas que llevan la docencia en la sangre, que se involucran con y por el alumnado, personas que llevan en esto muchos años y de los que aprendemos sin ni siquiera quererlo, personas como el ex director de un cole de Pola, que da gusto hablar con él, pero sobre todo da gusto escucharlo. Creo que todos los centros deberían tener y fomentar un concurso literario, no solo alimentar en el Plei la lectura, sino la escritura, porque como me decía una antigua compañera, a leer se aprende leyendo y a escribir escribiendo. Pero cuando inventamos una historia, leemos, escribimos y fomentamos nuestra fantasía, o mejor dicho, el pensamiento.
En fin que con el paso de los años, me doy cuenta que no cambiamos tanto...o sí, no se, intentaré hacer una tesis doctoral sobre este tema durante el año. Yo de momento, llevo la misma mochila-bandolera que me compré el día que iba a empezar el instituto y de eso van ya...unos quince años.

3 comentarios:

taxa dijo...

jajajajajaja que recuerdos,cuando nos creiamos tan mayores y pensabamos que a los 18 nos comeriamos el mundo jejejeje,que equivocados estabamos!!.un besazo guapa!!

Anónimo dijo...

Cada vez que te veo con esa mochila, me recuerda a cuando tenias 17 años y estábamos estudiando en la habitación y me dabas las grandes turras con aquellos amores tuyos como "Pepo", "el Esdro"... Jajajaja no se me ha olvidado!!! besos te quiero. Rebe

Anónimo dijo...

Pepo?? quién era ese?? Oye eran unos cuantos pero no te inventes nombres...era Pope calamar. Que recuerdos...el Esdro...algún día contaré la historia del nombre, o no, que me lee guelita, jaaa. Besos:yo.