viernes, 20 de junio de 2008

Fin de curso

Se ha cerrado un ciclo. Hoy se han acabado las clases. Ya no habrá niños en el colegio, ya no se oirán risas, ni llantos, ni gritos, ni habrá jaleo, el colegio, se quedará en silencio, mudo, sin alumnos no existen maestros. Ha sido difícil, las despedidas siempre lo son, aunque ha sido un día de fiesta, me he sentido como en un funeral, observando desde la distancia los movimientos, como si estuviese viendo una película, sin querer involucrarme demasiado, con lágrimas en los ojos. Triste, es la única palabra que se me ocurre para definirlo.
Hoy ha sucedido un caso que debo contar. Hace una semana las madres de los niños de 3 años se fueron de cena, entre ellas, la madre de Zinedine. Es una mujer mora, a la que según palabras textuales, su marido le había dado permiso para irse (un hombre moderno,para su cultura, y lo digo sin ningún tipo de dobleces), ella, nerviosa porque era la primera vez que iba sola a un bar. Su marido la llamó a la una de la madrugada y ella se fue, agradecida y feliz por la velada. Es una mujer moderna y guapísima, lo mismo que sus hijos. Hoy, el día de la despedida, vino como una madre más, ataviada, como siempre, con su pañuelo negro. Al finalizar el desayuno, me pidió les sacase una foto con el resto de las madres, y cuando se fue a colocar para la foto, sin darnos tiempo a respirar, se quitó el pañuelo, se agitó el pelo y sonrió. El gesto fue de agradecimiento, ahora, en ese momento, ella se sentia una más (que siempre lo fue). Todas la abrazaron, todas lloraron y entre ellas, esta servidora que hacía la foto, mientras le caían no lágrimas sino lagrimones. En ese momento, me sentí como aquellas primeras sufragistas que quemaron sus sujetadores en los sesenta como protesta, era como participar de algo que algún día será historia. Me pareció que aquella madre, esa madre que no tiene nombre, porque para mí es la madre de Zinedine, se merecía uno y además con letras mayúsculas, el problema es que debí de pedirle que me lo escribiese, porque se me hace imposible trasmitirlo de forma escrita, pero os aseguro, que lo tiene.
Para que esto no parezca un funeral, os voy a dejar unas fotos de la parte divertida.
Cuando me da la vena cariñosa...
Nos fuimos de comilona pa celebrar que los padres van a poder disfrutar de sus santos hijos durante dos mesecitos.
Nunca me pude imaginar, que iba a querer tanto a esta gente.