jueves, 21 de junio de 2007
Viaje incierto
Ayer fui a Salamanca con mi padre, pero no a pasar un fin de semana o a comer cochinillo, que va, yo como otros cientos de personas acudimos en manada a Salamanca, a buscar un futuro no se si incierto pero si seguro, a opositar señores. Es algo tremebundo, observar a tantas personas en busca de lo mismo, y yo me miro y pienso ¿que tengo yo que no tengan ellos? ¿que diré yo que no digan ellos? ¿de que forma escribiré que no lo hagan ellos?. La oposición es algo horrible, una experiencia tan ingrata como aquella ya lejana pero no olvidada selectividad. Un llamamiento, un sobre y tres bolitas deciden tu futuro, y si no fuese bastante expon a cinco maestros como tú, tu proyecto y venga, a juzgar. En realidad ¿saben ellos más que yo? ¿han estudiado mas que yo? Perdonen señores pero somos los MILEURISTAS, sobradamente preparados, perdón, teóricamente preparados, evidentemente somos la pescadilla que se muerde la cola, pero eso sí a teóricos no hay catedrático que nos gane. Hemos estudiado carrera, idiomas, vivimos en la era de internet (vale que nos pillo algo tarde pero enseguida cogimos el tranquillo) tenemos trabajos ridículos pero valores honrosos y luego todavía nos llaman ¿vagos? Veremos que pasa
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